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Escapada a Toulouse

Cuando pensamos en hacer turismo en Francia, tendemos a pensar en su capital como el mejor lugar donde pasar las vacaciones, París, visitando el Arco de Triunfo, el Panteón, Torre Eiffel, etc. Pero es un país lleno de pueblos y ciudades interesantes para poder visitar y disfrutar de igual manera de los días de descanso muy merecidos. Os proponemos Toulouse, al sur del país, cerca de Cataluña. Durante la Guerra Civil y la posterior dictadura franquista, muchos españoles se exiliaron y refugiaron en esta ciudad por su proximidad. Allí crearon una sede de resistencia antifranquista conocida como el nombre de ‘Quinta provincia catalana’. Así pues, todavía hoy en día hay abuelos, hijos y nietos españoles que viven allá debido en la guerra.
Toulouse es una ciudad con una gran riqueza patrimonial y arquitectónica. En primer lugar, hay el Anfiteatro de Toulouse, que fue lugar de numerosas luchas de gladiadors hasta el siglo IV. Es la construcción más antigua que se conserva en la ciudad, porque se construyó en el siglo I después de Cristo. También hay riqueza natural como el Jardín Royal, el primero de la ciudad, creado el 1754, que cuenta con vegetales exóticos y una gran diversidad de flores. Es un lugar ideal para visitar durante el verano, porque los árboles dan frescura y aire frente la temperatura calurosa. Escondida, se puede encontrar una escultura dedicada a pequeño principe Antoine de Saint-Exupéry.

Toulouse

Pero el lugar más importante de Toulouse y que más merece la pena ser visitado es, sin duda, el Capitol. Es allí donde hay la sede del Ayuntamiento y el Teatro Nacional del Capitol. Es un edificio majestuoso, de 8 columnas, con salas decoradas por artistas tan importantes como Jean-Paul Laurens, Henri Martin, Paul Gervais… Al teatro se realizan tanto obras de texto como óperas, que de hecho son más famosas. En el patio Henri IV fue asesinado el Duque de Montmorency, así que visitar esta construcción también implica viajar en el tiempo y conocer la historia de Toulouse.
En la ciudad hay también un gran abanico de museos. El más importante de todos es el Museo Saint-Raymond, donde se pueden encontrar obras de arte de la época romana y la edad media. Se trata de una colección local muy rica, con medallas, mosaicos, sarcófagos, esculturas, pinturas, etc., que se han encontrado al sur de Francia. También os recomendamos el Museo de Historia Natural, donde se puede ver una parte de la diversidad natural y animal que habita en la Tierra, para poder entender la relación entre el hombre y su entorno de una forma sostenible. La visita a Toulouse no os defraudará en ningún aspecto.

Santoña (Cantabria)

A muchas personas les apetece pasar sus días de vacaciones en una villa marinera, y pese a la temporada alta, en el lugar del que vamos a hablar no es difícil encontrar un albergue rural u hostal rural en el que alojarse. Santoña es casi una isla rodeada de monte, marisma y ría. Bañadas sus orillas por el Mar Cantábrico, esta pequeña ciudad encuentra su límite al norte en la playa de Berria y forma parte de un atractivo conjunto de villas marineras.

Hay muchas actividades deportivas y de ocio con las que disfrutar en Santoña. Las rutas a pie se entrecruzan en la villa para mostrarnos lo mejor de cada paraje. De la ría hasta el monte, pasando por la marisma. Marisma además, que conforma un paraje natural de excepción, protegido por su riqueza en flora y fauna, sobretodo en aves migratorias y fauna marina.

Santoña

Santoña empezó a conocer su esplendor con la construcción del monasterio altomedieval de Santa María del Puerto, una interesante muestra del patrimonio de la ciudad. Su importancia estratégica queda más que clara cuando se construyen las tres fortificaciones que aún pueden visitarse, el Fuerte del Mazo, el Fuerte de San Martín y el Fuerte de San Carlos. Los curiosos no querrán perderse ninguno de los dos faros de la villa. El Faro del Pescador puede visitarse tras una tarde en la playa de Berria y es imprescindible subir los 800 escalones del Fato del Caballo para apreciar unas vistas magníficas.

Muchos de los hostales rurales ofrecen menús a buen precio en sus restaurantes, donde no podemos perdernos el cocido montañés o un buen plato de bocartes. Por supuesto, no puede concluirse este artículo sin mencionar las anchoas de Santoña. La villa es conocida por sus conserveras y si hay un recuerdo adecuado que llevarnos a nuestra vuelta a casa tras las vacaciones, es una lata de estas anchoas espectaculares.

Arcos de la frontera

La Ruta de los pueblos blancos es un famoso recorrido del turismo rural. Entre Cádiz y Málaga, comprende varios pueblos en la comarca de la Sierra y la Serranía de Ronda. Arcos de la frontera es uno de los pueblos que se incluyen en la Ruta de los pueblos blancos, llamada así porque las fachadas de las casas se recubren de cal para mantener a raya el calor veraniego que azota las provincias andaluzas en los meses de junio, julio y agosto.

Desde el cerro sobre el que se asienta la villa, junto al río Guadalete, Arcos de la frontera destaca por su color y por su belleza. Este pueblo, como muchos otros de la zona, lleva habitado desde la época prehistórica, ya que se trata de un lugar estratégico clave. Tras el paso de los antiguos romanos, la villa cobró aún más importancia durante la época musulmana y la edad media.

Arcos de la frontera

Cuando nos pongamos en marcha dispuestos a conocer la Ruta de los pueblos blancos, encontraremos que es muy sencillo alojarse en este u otro de los pueblos, ya que hay un amplio abanico de alojamientos como hostales rurales y albergues rurales entre los que elegir.

En arcos de la frontera se pueden practicar varias actividades interesantes, como el vuelo libre en ala delta, el parapente o las actividades náuticas en el lago de Arcos.

Los patios frescos y los balcones andaluces se descubren a cada paso por sus cuestas y callejuelas, pues el paseo por esta villa es la mejor forma de sumergirse en la historia y cultura de la zona. La cuesta del Belén o la Calle Nueva esconden más secretos de lo que parece a simple vista. Tampoco escasean los monumentos que visitar, como el palacio del Conde del águila, considerado una joya de la arquitectura mudéjar.

Descubrir Valencia en crucero

Valencia, el país de las paellas es un destino interesante de España. Esta tiene un importante puerto de crucero. Sin embargo, no es sólo conocida por su cultura gastronómica, en particular la famosa paella, sino por las fallas, un festival muy especial, por su Catedral y su vida nocturna muy activa. Así, es un destino de cruceros muy elegido y es un puerto de crucero principal, después de Barcelona, para los cruceros hacia el Mediterráneo.

Valencia

Pero, ¿qué hacer en Valencia durante una escala en crucero? Las compañías de cruceros tales como Pullmantur Cruceros o Iberocruceros, proponen muchas actividades durante un pasaje en Valencia pero el descubrimiento de la Catedral y su enorme torre es una de las actividades más apreciadas. Este torre de 51 metros de altura se llama El Miquellet y estos monumentos de fama son construidos entre los años 1381 y 1424.

La playa hace también la fama de Valencia. Ofrece una multitud de actividades náuticas para los incondicionales del mar. Cada rincón de las orillas de Valencia es un lugar ideal para un submarinismo. La playa de esta ciudad ofrece una naturaleza marítima excepcional. Por otra parte, Valencia es también perfecta para un kayak en mar, el velero y excursiones.

La gastronomía es también una de las razones para descubrir Valencia. La paella es ciertamente el plato típico de España pero el origen viene de Valencia. Principalmente, es la comida tradicional de los pescadores. Es un plato de mariscos muy rico y muy apreciado de los gourmets. Descubrir Valencia sin probar a la paella valenciana no es nada de un viaje digno de este nombre. No es sólo los monumentos históricos ni la paella que hacen la celebridad de Valencia pero el orxata es también un producto típico de la ciudad. Es un leche de almendra. Se consume sobre todo en verano por su papel refrescante.

Todo eso se descubre en cruceros a la salida o pasando por Valencia. Ya no espere haga de esta ciudad una escala de su viaje en barco.

Las Hurdes, un lugar fuera del tiempo

Al norte de Cáceres existe una comarca llena de misterio que, aún en plena globalización, siguen circulando historias y leyendas. Las Hurdes es una comarca indómita, bellísima, pero secularmente aislada, lo que la ha dotado de unas características únicas. En sus pequeñas localidades parece haberse detenido el tiempo, las angostas y sombrías calles de piedra flanqueadas por casas centenarias conviven con historias de apariciones espectrales y las visitas de criaturas que no son ni hombres ni bestias. Hasta los lugareños parecen haber desarrollado una personalidad y un carácter propios, sin duda fruto de la falta de contacto con otras poblaciones.

Las Hurdes descansa bajo la protección de la Sierra de Gata y está bañada por cinco ríos que la hacen fértil, verde y propicia para los cultivos. Sus gentes conviven en especial conexión con la naturaleza y, desde antiguo, se le considera tierra de zahoríes y curanderos, aunque todos sus habitantes tienen desde la prehistoria, el don de ése lazo con lo natural.

Las Hurdes

A pesar de la globalización, Internet, los medios de comunicación y que hoy en día, Las Hurdes ya no es una comarca aislada en absoluto, sigue gozando de un alto apego por sus tradiciones, por lo que parece un tanto anclada en el pasado, una sensación que se transmite al visitante, que durante su estancia, suele perder la noción del tiempo. Con algo más de 40 localidades, son poco más de 7.000 personas las que viven en Las Hurdes, por lo que resulta un lugar ideal si queremos tranquilidad o vivir aventuras por nuestra cuenta explorando alguno de sus muchos enigmas.

En Las Hurdes se puede disfrutar de la naturaleza, un paisaje húmedo, verde e inigualable para los amantes de la caza, de la pesca o de los avistamientos de fauna, sobre todo de aves, ya que es zona de interés ornitológico; se puede disfrutar de una exquisita gastronomía tradicional de temporada: cocidos de pipos, calderetas, migas, embutidos, truchas frescas y un amplio surtido de postres típicos y tartas de frutos; se puede disfrutar del ambiente rural, la historia y la arquitectura típica de sus pueblos, acogedores y preciosos y se puede investigar en sus leyendas, como hicieron Miguel de Unamuno en 1913 en sus “Andanzas y Visiones Españolas”, el cineasta Luis Buñuel en su documental documental “Las Hurdes, tierra sin pan”, de 1933, que fue censurado en España y despertó polémica desde su primera exhibición o el amante del misterio Iker Jiménez, que situó en Las Hurdes su libro “El Paraíso Maldito”.

De cualquier forma, el visitante podrá escoger entre una buena variedad de alojamientos, desde hoteles, casas y apartamentos rurales a hoteles, hostales, hospederías y campings desde los que conocer mejor esta zona que, por su belleza, más que un “paraíso maldito” bien pudiera denominarse como un “paraíso casi desconocido”.

Ruta por Guadalajara

Una recomendación para aquellos amantes de los viajes por España: Guadalajara, a 55 kilómetros de Madrid. Una ciudad preciosa, a orillas del río Henares, que fue fundada por los árabes como fortaleza. Actualmente es una urbe moderna con encantadores rincones y magníficos monumentos para visitar. Un ejemplo de ello es el Palacio del Infantado, que no deberíais perderos. Se trata de un edificio gótico isabelino de los siglos XV y XVI. En su interior aguarda otra joya, el Patio de los Leones y se aloja en él el Museo Provincial.

Catedral de Guadalajara

Un aliciente especial es pasear por sus calles. Suelen ser muy bulliciosas los días de semana y llegado el fin de semana también se llenan de gentes que disfrutan del buen ambiente y la exquisita gastronomía. Tapas riquísimas para ir deambulando por sus calles y la Plaza Mayor. Es aquí donde está otra de las paradas obligadas, el Ayuntamiento. Algo más arriba, un rincón único, la plaza del Jardinillo, con la Iglesia de San Nicolás y la antigua sede del Banco de España.

De sus callejas pasamos a la muralla. Pocos restos quedan de esta, la verdad, y por eso lo mejor es visitar el Torreón del Alamín, utilizado como centro de interpretación de la muralla. Otro edificio fundamental para ver es la Catedral de Santa María la Mayor. Famosa en Valladolid por su belleza. Fue construida a finales del siglo XIII y aúna tres estilos diferentes: el mudéjar, el renacentista y el barroco. No deberías perderte su magnífico retablo policromado de San Francisco Mir. ¡Está en el interior!

Más lugares por conocer para los que disfrutáis de estos viajes por España: el Convento de la Piedad y el Palacio de Antonio de Mendoza. Sus portadas forman un conjunto renacentista que es ejemplar. También el Palacio de la Cotilla, de finales del siglo XIX.

Seguimos con otras dos paradas obligadas: La Capilla de Luis de Lucena, capilla funeraria adosada a la desaparecida iglesia de San Miguel, de tradición mudéjar y que obedece al estilo caprichoso manierista del siglo XVI. También el Panteón de la Condesa de la Vega del Pozo. Este complejo se construyó para obras benéficas, asilos y panteón familiar. Impresionante, la verdad.

Los Humedales Internacionales de Badajoz

Las tierras de Badajoz están regadas por las aguas del río Guadiana, aguas que han establecido fronteras históricas y que han supuesto la diferencia entre la riqueza y la infertilidad a lo largo de los siglos. En el tramo medio del Guadiana se encuentra uno de los oasis más extensos y asombrosos de la península, el Embalse de Orellana, una extensa masa de agua dulce a cuyo alrededor se ha desarrollado un ecosistema único de gran belleza que ha propiciado la aparición de una emergente infraestructura, enfocada al turismo activo.

El Embalse de Orellana está reconocido en el Convenio Internacional de Ramsar como uno de los humedales más importantes de nuestro país, le acompaña, también en Extremadura la zona de las Lagunas de la Albuera. Son áreas excepcionales, protegidas por ley y que son reservas naturales, como el Coto de Doñana, Las Tablas de Daimiel o el Delta del Ebro. Toda la zona se ha revitalizado gracias al Embalse de Orellana, que ha propiciado el desarrollo de una emergente economía en el sector turístico. La belleza paisajística de la zona y la biodiversidad y su preservación han sido fundamentales en este desarrollo.

Los Humedales Internacionales de Badajoz

Los visitantes que escogen como objetivo el Embalse de Orellana lo hacen, entre otras posibilidades, por la opción de la práctica de deportes náuticos. Su playa, fue la primera playa española de interior, reconocida con una bandera azul y desde entonces, este reconocimiento se ha renovado cada año. El área playera del embalse se conoce con el nombre de “Costa Dulce de Extremadura”, está dotada de una gran cantidad de servicios, incluidas instalaciones deportivas de varios clubes náuticos, el más veterano de los cuales es el Guadiana Club Naútico, que cuenta con escuela de vela, buceo y windsurf y que ha organizado importantes campeonatos internacionales.

También alrededor del pantano ha surgido una interesante y variada oferta hotelera, encabezada por el magnífico Hotel “Castillo de Orellana”, un gran camping con varias distinciones por su calidad y diversos establecimientos dedicados al turismo rural, tanto casas aisladas como casonas en las proximidades de Orellana la Vieja, el precioso pueblo con encanto que da nombre al lago.

Carmona

A 33 kilómetros de Sevilla destaca Carmona, un pueblo lleno de historia con un rico patrimonio cultural. El enclave de Carmona cobra importancia en la época romana. Todavía hoy quedan muchos vestigios que demuestran la importancia que la villa tuvo durante este periodo. Como prueba, el hecho de que llegó a acuñar moneda propia.

Los enamorados del mundo clásico no pueden perderse la visita a este encantador pueblo, donde podrán alojarse en cualquiera de los hostales rurales o albergues rurales de las inmediaciones.

Carmona

Se conservan en Carmona varios restos de la Vía Augusta, que se utilizó hasta la Edad Media, además de un puente. La ciudad, hoy en día, reproduce la distribución urbanística que tuvo en tiempos romanos. En el recinto amurallado permanecen las dos puertas principales, la de Sevilla y la de Córdoba, también romanas.

Pero no terminan aquí las señales de la importancia que tuvo Carmona, pues en esta tierra se ubicó uno de los templos más remarcables de la Hispania Romana. Algunos capiteles y tambores de los fustes son testigo. El amplio e interesante conjunto funerario, “la Necrópolis”, completa el recorrido por la Carmona romana. Este conjunto de tumbas fue descubierto en 1868 por casualidad y las investigaciones arqueológicas realizadas desde entonces demuestran que es un conjunto único, usado del I a.C. hasta el IV d.C.

Las fechas más recientes han dejado también su impronta en la arquitectura religiosa, civil y militar. El recorrido que une la Plaza de San Fernando con el antiguo Ayuntamiento está salpicado de casas de estilo renacentista y mudéjar. Durante este paseo tendremos la oportunidad de curiosear el Museo de la ciudad, una visita interesante para conocer mejor la villa.

Para terminar un día en Carmona, nada como unirse a la Ruta de las tapas, que nos llevará a degustar lo mejor de su cocina, antes de retirarnos a descansar.

Nerja, el encanto de la costa malagueña

Nerja

Nerja

 

Nerja es un pueblo malagueño lleno de encanto, famoso por haber sido durante los años ochenta el escenario de la televisiva serie “Verano Azul”. Situado en plena Costa del Sol, a poco más de una hora de Málaga ciudad y con un paisaje espectacular, es un destino estupendo para disfrutar de unas vacaciones playeras bajo el sol.

 

Ubicado entre el monte y el mar, Nerja es un pueblo que tiene una amplia zona de costa, llena de rocas y acantilados que ofrecen bonitos paisajes. Pero también de playas que invitan a extender la toalla sobre sus arenas y a tomar el sol. Algunas de las playas más populares de la zona son La Torrecilla, Maro, el Playazo o las Alberquillas.
También mirando al mar, está el Balcón de Europa. Se trata de un mirador desde el que se puede contemplar el horizonte azul, la costa y las típicas casas andaluzas encaladas de blanco que se expanden por la montaña.

 

Sin embargo, uno de los principales atractivos de este pueblo es la famosa Cueva de Nerja. Fue descubierta en 1959 y no tardó en darse a conocer. Desde entonces, su nombre figura en casi cualquier guía del turista. Se trata de un espacio de gran belleza, con abundantes estalactitas y estalagmitas, y con antiquísimas pinturas rupestres.

 

La Cueva de Nerja ocupa más de 35.000 m2 de superficie y se divide en tres tramos: las Galerías Altas, las Galerías Nuevas y las Galerías Turísticas. Estas últimas están abiertas al público y pueden visitarse todos los días. No deberías perdértelas. Durante el mes de julio, además, hay un festival de Música y Danza que permite disfrutar de conciertos y otros espectáculos en este rincón tan especial.

 

Otros lugares interesantes que visitar en Nerja son la Ermita de las Angustias, de estilo barroco; la iglesia de el Salvador o el Acueducto del Águila.

Sierra de Gata, el jardín de Extremadura

La Sierra de Gata es una de las zonas más turísticas de Extremadura y es que es una comarca en la que la conjunción de una serie de factores le proporciona unas características únicas en cuanto al paisaje, la preservación e incluso el clima. Se trata de una comarca cuyo aislamiento ha sido durante siglos un factor de ralentización en su crecimiento y sin embargo hoy tenemos que agradecerlo como un favorecedor de la preservación, tanto en las costumbres y tradiciones de sus pueblos, como en la pureza y el auténtico estado virgen de su entorno natural.

Sierra de Gata ya no está aislada, es más es una de las pocas zonas de España en la que la oferta turística está en constante crecimiento y renovación por exigencias de la demanda. Se la considera una gran “reserva natural”, dotada de un microclima sorprendente gracias a la protección de la sierra, lo que la convierte en un espacio privilegiado para la agricultura, incluso para cultivos tropicales que nunca nos imaginaríamos en Extremadura, como aguacates, kiwis y hasta plátanos.

sierra de gata

Toda la zona de Sierra de Gata está protegida, por estar considerada “Reserva Biológica”. La riqueza y variedad de su vegetación, que abarca desde dehesas a bosques atlánticos de castaños, robles, encinas y alcornoques, sólo es comparable a la de su fauna, de la que destacan sus colonias de grandes aves, sobre todo rapaces, que han sido la causa de que en Cáceres se haya puesto de moda el bird-watching como una actividad turística y consolidándola como una de las pocas zonas donde es posible el avistamiento de aves como el buitre negro, el halcón abejero o el águila calzada.

Esta importante riqueza natural ha propiciado el desarrollo del turismo activo, con una gran oferta, tanto de actividades como de alojamientos, algunos de ellos realmente sorpresivos, como la Almazara de San Pedro, un coqueto hotel rural ubicado en una antiquísima almazara (fábrica de aceite) de origen árabe. La almazara de San Pedro conserva los antiguos aljibes subterráneos, hoy utilizados como baños árabes privados, a modo de íntimo spa, una característica que se acentúa con una oferta de servicios para el bienestar y una exquisita carta gastronómica.