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Las Hurdes, un lugar fuera del tiempo

Al norte de Cáceres existe una comarca llena de misterio que, aún en plena globalización, siguen circulando historias y leyendas. Las Hurdes es una comarca indómita, bellísima, pero secularmente aislada, lo que la ha dotado de unas características únicas. En sus pequeñas localidades parece haberse detenido el tiempo, las angostas y sombrías calles de piedra flanqueadas por casas centenarias conviven con historias de apariciones espectrales y las visitas de criaturas que no son ni hombres ni bestias. Hasta los lugareños parecen haber desarrollado una personalidad y un carácter propios, sin duda fruto de la falta de contacto con otras poblaciones.

Las Hurdes descansa bajo la protección de la Sierra de Gata y está bañada por cinco ríos que la hacen fértil, verde y propicia para los cultivos. Sus gentes conviven en especial conexión con la naturaleza y, desde antiguo, se le considera tierra de zahoríes y curanderos, aunque todos sus habitantes tienen desde la prehistoria, el don de ése lazo con lo natural.

Las Hurdes

A pesar de la globalización, Internet, los medios de comunicación y que hoy en día, Las Hurdes ya no es una comarca aislada en absoluto, sigue gozando de un alto apego por sus tradiciones, por lo que parece un tanto anclada en el pasado, una sensación que se transmite al visitante, que durante su estancia, suele perder la noción del tiempo. Con algo más de 40 localidades, son poco más de 7.000 personas las que viven en Las Hurdes, por lo que resulta un lugar ideal si queremos tranquilidad o vivir aventuras por nuestra cuenta explorando alguno de sus muchos enigmas.

En Las Hurdes se puede disfrutar de la naturaleza, un paisaje húmedo, verde e inigualable para los amantes de la caza, de la pesca o de los avistamientos de fauna, sobre todo de aves, ya que es zona de interés ornitológico; se puede disfrutar de una exquisita gastronomía tradicional de temporada: cocidos de pipos, calderetas, migas, embutidos, truchas frescas y un amplio surtido de postres típicos y tartas de frutos; se puede disfrutar del ambiente rural, la historia y la arquitectura típica de sus pueblos, acogedores y preciosos y se puede investigar en sus leyendas, como hicieron Miguel de Unamuno en 1913 en sus “Andanzas y Visiones Españolas”, el cineasta Luis Buñuel en su documental documental “Las Hurdes, tierra sin pan”, de 1933, que fue censurado en España y despertó polémica desde su primera exhibición o el amante del misterio Iker Jiménez, que situó en Las Hurdes su libro “El Paraíso Maldito”.

De cualquier forma, el visitante podrá escoger entre una buena variedad de alojamientos, desde hoteles, casas y apartamentos rurales a hoteles, hostales, hospederías y campings desde los que conocer mejor esta zona que, por su belleza, más que un “paraíso maldito” bien pudiera denominarse como un “paraíso casi desconocido”.

Ruta por Guadalajara

Una recomendación para aquellos amantes de los viajes por España: Guadalajara, a 55 kilómetros de Madrid. Una ciudad preciosa, a orillas del río Henares, que fue fundada por los árabes como fortaleza. Actualmente es una urbe moderna con encantadores rincones y magníficos monumentos para visitar. Un ejemplo de ello es el Palacio del Infantado, que no deberíais perderos. Se trata de un edificio gótico isabelino de los siglos XV y XVI. En su interior aguarda otra joya, el Patio de los Leones y se aloja en él el Museo Provincial.

Catedral de Guadalajara

Un aliciente especial es pasear por sus calles. Suelen ser muy bulliciosas los días de semana y llegado el fin de semana también se llenan de gentes que disfrutan del buen ambiente y la exquisita gastronomía. Tapas riquísimas para ir deambulando por sus calles y la Plaza Mayor. Es aquí donde está otra de las paradas obligadas, el Ayuntamiento. Algo más arriba, un rincón único, la plaza del Jardinillo, con la Iglesia de San Nicolás y la antigua sede del Banco de España.

De sus callejas pasamos a la muralla. Pocos restos quedan de esta, la verdad, y por eso lo mejor es visitar el Torreón del Alamín, utilizado como centro de interpretación de la muralla. Otro edificio fundamental para ver es la Catedral de Santa María la Mayor. Famosa en Valladolid por su belleza. Fue construida a finales del siglo XIII y aúna tres estilos diferentes: el mudéjar, el renacentista y el barroco. No deberías perderte su magnífico retablo policromado de San Francisco Mir. ¡Está en el interior!

Más lugares por conocer para los que disfrutáis de estos viajes por España: el Convento de la Piedad y el Palacio de Antonio de Mendoza. Sus portadas forman un conjunto renacentista que es ejemplar. También el Palacio de la Cotilla, de finales del siglo XIX.

Seguimos con otras dos paradas obligadas: La Capilla de Luis de Lucena, capilla funeraria adosada a la desaparecida iglesia de San Miguel, de tradición mudéjar y que obedece al estilo caprichoso manierista del siglo XVI. También el Panteón de la Condesa de la Vega del Pozo. Este complejo se construyó para obras benéficas, asilos y panteón familiar. Impresionante, la verdad.

Los Humedales Internacionales de Badajoz

Las tierras de Badajoz están regadas por las aguas del río Guadiana, aguas que han establecido fronteras históricas y que han supuesto la diferencia entre la riqueza y la infertilidad a lo largo de los siglos. En el tramo medio del Guadiana se encuentra uno de los oasis más extensos y asombrosos de la península, el Embalse de Orellana, una extensa masa de agua dulce a cuyo alrededor se ha desarrollado un ecosistema único de gran belleza que ha propiciado la aparición de una emergente infraestructura, enfocada al turismo activo.

El Embalse de Orellana está reconocido en el Convenio Internacional de Ramsar como uno de los humedales más importantes de nuestro país, le acompaña, también en Extremadura la zona de las Lagunas de la Albuera. Son áreas excepcionales, protegidas por ley y que son reservas naturales, como el Coto de Doñana, Las Tablas de Daimiel o el Delta del Ebro. Toda la zona se ha revitalizado gracias al Embalse de Orellana, que ha propiciado el desarrollo de una emergente economía en el sector turístico. La belleza paisajística de la zona y la biodiversidad y su preservación han sido fundamentales en este desarrollo.

Los Humedales Internacionales de Badajoz

Los visitantes que escogen como objetivo el Embalse de Orellana lo hacen, entre otras posibilidades, por la opción de la práctica de deportes náuticos. Su playa, fue la primera playa española de interior, reconocida con una bandera azul y desde entonces, este reconocimiento se ha renovado cada año. El área playera del embalse se conoce con el nombre de “Costa Dulce de Extremadura”, está dotada de una gran cantidad de servicios, incluidas instalaciones deportivas de varios clubes náuticos, el más veterano de los cuales es el Guadiana Club Naútico, que cuenta con escuela de vela, buceo y windsurf y que ha organizado importantes campeonatos internacionales.

También alrededor del pantano ha surgido una interesante y variada oferta hotelera, encabezada por el magnífico Hotel “Castillo de Orellana”, un gran camping con varias distinciones por su calidad y diversos establecimientos dedicados al turismo rural, tanto casas aisladas como casonas en las proximidades de Orellana la Vieja, el precioso pueblo con encanto que da nombre al lago.

Carmona

A 33 kilómetros de Sevilla destaca Carmona, un pueblo lleno de historia con un rico patrimonio cultural. El enclave de Carmona cobra importancia en la época romana. Todavía hoy quedan muchos vestigios que demuestran la importancia que la villa tuvo durante este periodo. Como prueba, el hecho de que llegó a acuñar moneda propia.

Los enamorados del mundo clásico no pueden perderse la visita a este encantador pueblo, donde podrán alojarse en cualquiera de los hostales rurales o albergues rurales de las inmediaciones.

Carmona

Se conservan en Carmona varios restos de la Vía Augusta, que se utilizó hasta la Edad Media, además de un puente. La ciudad, hoy en día, reproduce la distribución urbanística que tuvo en tiempos romanos. En el recinto amurallado permanecen las dos puertas principales, la de Sevilla y la de Córdoba, también romanas.

Pero no terminan aquí las señales de la importancia que tuvo Carmona, pues en esta tierra se ubicó uno de los templos más remarcables de la Hispania Romana. Algunos capiteles y tambores de los fustes son testigo. El amplio e interesante conjunto funerario, “la Necrópolis”, completa el recorrido por la Carmona romana. Este conjunto de tumbas fue descubierto en 1868 por casualidad y las investigaciones arqueológicas realizadas desde entonces demuestran que es un conjunto único, usado del I a.C. hasta el IV d.C.

Las fechas más recientes han dejado también su impronta en la arquitectura religiosa, civil y militar. El recorrido que une la Plaza de San Fernando con el antiguo Ayuntamiento está salpicado de casas de estilo renacentista y mudéjar. Durante este paseo tendremos la oportunidad de curiosear el Museo de la ciudad, una visita interesante para conocer mejor la villa.

Para terminar un día en Carmona, nada como unirse a la Ruta de las tapas, que nos llevará a degustar lo mejor de su cocina, antes de retirarnos a descansar.

Nerja, el encanto de la costa malagueña

Nerja

Nerja

 

Nerja es un pueblo malagueño lleno de encanto, famoso por haber sido durante los años ochenta el escenario de la televisiva serie “Verano Azul”. Situado en plena Costa del Sol, a poco más de una hora de Málaga ciudad y con un paisaje espectacular, es un destino estupendo para disfrutar de unas vacaciones playeras bajo el sol.

 

Ubicado entre el monte y el mar, Nerja es un pueblo que tiene una amplia zona de costa, llena de rocas y acantilados que ofrecen bonitos paisajes. Pero también de playas que invitan a extender la toalla sobre sus arenas y a tomar el sol. Algunas de las playas más populares de la zona son La Torrecilla, Maro, el Playazo o las Alberquillas.
También mirando al mar, está el Balcón de Europa. Se trata de un mirador desde el que se puede contemplar el horizonte azul, la costa y las típicas casas andaluzas encaladas de blanco que se expanden por la montaña.

 

Sin embargo, uno de los principales atractivos de este pueblo es la famosa Cueva de Nerja. Fue descubierta en 1959 y no tardó en darse a conocer. Desde entonces, su nombre figura en casi cualquier guía del turista. Se trata de un espacio de gran belleza, con abundantes estalactitas y estalagmitas, y con antiquísimas pinturas rupestres.

 

La Cueva de Nerja ocupa más de 35.000 m2 de superficie y se divide en tres tramos: las Galerías Altas, las Galerías Nuevas y las Galerías Turísticas. Estas últimas están abiertas al público y pueden visitarse todos los días. No deberías perdértelas. Durante el mes de julio, además, hay un festival de Música y Danza que permite disfrutar de conciertos y otros espectáculos en este rincón tan especial.

 

Otros lugares interesantes que visitar en Nerja son la Ermita de las Angustias, de estilo barroco; la iglesia de el Salvador o el Acueducto del Águila.

Sierra de Gata, el jardín de Extremadura

La Sierra de Gata es una de las zonas más turísticas de Extremadura y es que es una comarca en la que la conjunción de una serie de factores le proporciona unas características únicas en cuanto al paisaje, la preservación e incluso el clima. Se trata de una comarca cuyo aislamiento ha sido durante siglos un factor de ralentización en su crecimiento y sin embargo hoy tenemos que agradecerlo como un favorecedor de la preservación, tanto en las costumbres y tradiciones de sus pueblos, como en la pureza y el auténtico estado virgen de su entorno natural.

Sierra de Gata ya no está aislada, es más es una de las pocas zonas de España en la que la oferta turística está en constante crecimiento y renovación por exigencias de la demanda. Se la considera una gran “reserva natural”, dotada de un microclima sorprendente gracias a la protección de la sierra, lo que la convierte en un espacio privilegiado para la agricultura, incluso para cultivos tropicales que nunca nos imaginaríamos en Extremadura, como aguacates, kiwis y hasta plátanos.

sierra de gata

Toda la zona de Sierra de Gata está protegida, por estar considerada “Reserva Biológica”. La riqueza y variedad de su vegetación, que abarca desde dehesas a bosques atlánticos de castaños, robles, encinas y alcornoques, sólo es comparable a la de su fauna, de la que destacan sus colonias de grandes aves, sobre todo rapaces, que han sido la causa de que en Cáceres se haya puesto de moda el bird-watching como una actividad turística y consolidándola como una de las pocas zonas donde es posible el avistamiento de aves como el buitre negro, el halcón abejero o el águila calzada.

Esta importante riqueza natural ha propiciado el desarrollo del turismo activo, con una gran oferta, tanto de actividades como de alojamientos, algunos de ellos realmente sorpresivos, como la Almazara de San Pedro, un coqueto hotel rural ubicado en una antiquísima almazara (fábrica de aceite) de origen árabe. La almazara de San Pedro conserva los antiguos aljibes subterráneos, hoy utilizados como baños árabes privados, a modo de íntimo spa, una característica que se acentúa con una oferta de servicios para el bienestar y una exquisita carta gastronómica.

Tejeda

En el centro de la isla de Gran Canaria encontramos Tejeda, un pequeño pueblo rural de inusual belleza que recoge la esencia de la cultura y las tradiciones canarias. Situado en un entorno volcánico, este municipio está rodeado de barrancos abruptos y coronado por dos formaciones rocosas de especial interés, que son el símbolo de la isla: el Roque Nublo y el Roque Bentayga.

Tejeda no existiría sin sus almendros. Por eso, cada mes de febrero se celebra la Fiesta del almendro en flor, reuniendo folklore, artesanía y las costumbres tradicionales de Gran Canaria. Los dulces típicos de Tejeda tienen como ingrediente principal las almendras. No es posible visitar este pueblo sin probar el bienmesabe, un dulce delicioso y único.

Roque-Bentayga-tejada

En Tejeda la tradición sigue viva en cada calle y plaza, y ejemplo de ello es que en ninguna de sus fiestas falta el especial sonido del timple, el instrumento más característico de la isla. Un paseo por las calles de este pueblo encantador no solo nos pondrá en contacto con sus gentes, que son hospitalarias y agradables, sino que nos permitirá además disfrutar de su arquitectura típica y de los maravillosos ejemplos de balcón canario que rematan sus casas.

La cultura también es importante para los oriundos de Tejeda, y por eso podemos disfrutar de los museos que nos mostrarán la vida en la zona en tiempos pasados y en los que aprenderemos más sobre la fauna y flora.

El 98% de Tejeda es espacio protegido y de su riqueza natural destacan los dos Roques. Bentayga es importante por su herencia prehispánica. Allí el Almogarén y las Cuevas del Rey, con sus grabados, son testigos de la cultura guanche. El roque Nublo es la escapada perfecta para disfrutar de la naturaleza y conocer al animal autóctono; el gran lagarto.

Turismo y naturaleza en la Comarca de la Vera

La Comarca de la vera es una de las zonas más turísticas de Extremadura. Sus características únicas, protegida por la serranía de Gredos y bañada por el río Tiétar, hacen que la Vera disfrute de un microclima y una riqueza natural, ambiental y paisajística excepcionales.

La Vera es la comarca del color, de las águilas, de los sonidos del agua, de picos nevados y plantaciones de pimentón, de historia y de turismo de aventura. Es una zona realmente única y preciosa que podemos disfrutar de mil maneras: podemos conocer la Vera desde el punto de vista histórico -visitando algunas de sus localidades, pueblecitos con muchísimo encanto, como Jarandilla de La Vera, en la que se alojaba el emperador Carlos V antes de rematar la edificiación de Yuste- y aprovechar para disfrutar de la gastronomía de la zona, elaborada con productos frescos de cultivo propio, entre los que se encuentra el Pimentón de la Vera, considerado el mejor del mundo.

Comarca de la Vera

La naturaleza es uno de los grandes atractivos de la Comarca de la Vera: desde picos nevados a bosques subtropicales, gargantas y piscinas naturales, los deportes y actividades al aire libre se han convertido en un filón para el turismo activo en la zona y ha supuesto el desarrollo empresarial de agencias promotoras de viajes de aventura y un importante auge del turismo rural y el ecoturismo.

La Comarca de la Vera ofrece opciones turísticas para cualquier época del año y sus alojamientos –sin contar los habituales hoteles urbanos- son variados y adaptables a cualquier actividad. Desde casas de pueblo rehabilitadas a casonas típicas rurales, en la Comarca de la Vera podemos encontrar alojamientos en plena naturaleza que nos ofrecen planes y actividades para realizar en la zona. Podemos practicar deportes de montaña en la serranía de Gredos, dentro de su Parque Regional, alojándonos en un bungalow suite. No olvidemos que el la Vera abundan las gargantas y el barranquismo es uno de los deportes de moda, que también se puede realizar organizado por alguno de los muchos alojamientos rurales de la zona.

En verano, es una auténtica gozada disfrutar de las piletillas, chorros, cascadas y piscinas naturales en una casa de monte y encontraremos alojamientos más o menos aislados y con distintas categorías de comodidades y servicios si además queremos disfrutar de una estancia de relax, con masajes y spa incluidos.

Mojácar

¿Se puede conjugar el turismo rural y el turismo de playa? En Mojácar sí. En la costa de Almería, brillando con su blancura al sol en la ladera de la Sierra de Cabrera, está Mojácar. Este pueblo, porque pese al turismo, la localidad almeriense no ha perdido su espíritu rural, se despliega poco a poco en sus calles encaladas, estrechas, y sobretodo, tradicionales. Las casas se arremolinan en el centro, en torno a la plaza de la iglesia y en el Arrabal, que en tiempos medievales era la residencia de la comunidad judía.

Esta villa lleva habitada prácticamente desde que la especie humana se estableció en la península. Encontramos las primeras señales de que la zona era un buen lugar donde vivir en la Edad de Bronce, en el 2000 antes de Cristo. Después vendrían los fenicios, los cartagineses y se establecerían los griegos.

Mojácar

Abierta al mar, Mojácar tampoco da la espalda a la montaña. Por ello, hay muchos alberges rurales en los que reposar y también más de un hostal rural acogedor y tranquilo. Desde casi cualquier punto del pueblo se ve el mar, salvo quizá en las calles más sinuosas y en el Arrabal. Hay muchos miradores en los que descansar la vista en las aguas del Mediterráneo.

Aunque hayamos elegido para nuestras vacaciones el hostal rural más privado, seguro que no podemos resistirnos a disfrutar de los más de 17 kilómetros de costa. Muchas de las playas cuentan con la distinción Bandera azul, que garantiza su calidad y limpieza. Las calas, pequeñas y recogidas, son otra alternativa para relajarnos junto al mar.

Como curiosidad, se rumorea que el personaje más ilustre del pueblo es ¡Walt Disney! La leyenda cuenta que fue el hijo dado en adopción fruto de la relación secreta entre una lavandera y un médico del pueblo. Aunque poco probable, no deja de ser divertido, tanto como el tiempo que podemos pasar en este pueblo maravilloso.

Cudillero (Asturias)

Cudillero, en Asturias, es a la vez un concejo y la capital del mismo, y junto con otros pequeños pueblos como Aroncés, La atalaya y Villademar conforma un paraje marinero y rural que sorprenderá al visitante.

La villa de Cudillero tiene sus raíces en la época romana. Aunque no quedan muchas huellas de este periodo, sí existe un anfiteatro. El Anfiteatro es un pintoresco conjunto de casas que se agrupan de forma muy especial en el pueblo. Las casas, que superpuestas unas sobre otras simulan los palcos, están orientadas hacia la plaza que sería la escena. Impresiona el colorido de los aleros y las ventanas de las casas, que dan al lugar mucho encanto. Está catalogado como Conjunto Histórico Artístico.

Cudillero (Asturias)

Es fácil alojarse en Cudillero o cualquiera de los pueblos de alrededor. Hay tanto campings como albergues rurales. También hay más de un buen hostal rural para elegir.

El monumento más remarcable es la Quinta de Selgas que alberga una pequeña colección de cuadros de Goya. Se trata de un palacio del siglo XIX, muy lujoso y con preciosos jardines que se pueden disfrutar sobretodo en primavera. Tampoco hay que perderse la Ruta de los miradores. Es un paseo agradable con bellas vistas al mar Cantábrico.

El Valle de Faedo es el mejor lugar para disfrutar de la naturaleza, ya sea a pie o a caballo. Las construcciones tradicionales adornan el paseo, que es rico en vida animal y vegetal. Puede contratarse además un servicio de recorridos turísticos y naturales de la mano de guías profesionales.

Como en todo buen pueblo marinero no faltan las playas. Algunas son muy turísticas y de fácil acceso, pero la playa del Silencio es especial. Solo se accede a pie y constituye un lugar tan mágico como su nombre promete